“Esto que vivo no se lo deseo a nadie” Omar Pimentel.

“Esto que vivo no se lo deseo a nadie” Omar Pimentel.

Hasta hace unas semanas, la vida de Omar era total normalidad, entrenar en el Sonsonate FC de la primera división era su trabajo, pasión y la otra familia que tenía en el fútbol.

Sin pensar que eso tendría que ver en la vida de su familia, al asistir a verlo en Sonsonate.

Y es que el pasado 16 de enero, Omar Pimentel y su familia acudieron al duelo de Copa El Salvador entre el Sonsonate y el SID Municipal de la tercera división profesional que se disputó en el estadio Ana Mercedes Campos, en Sonsonate.

Esa fue la última vez que Pimentel los vio, se despidieron y después de un tiempo, su esposa le llamó para comunicarle que tuvieron problemas con el carro cerca de Nahuizalco, siempre en Sonsonate.

Ellos iban para su lugar de residencia en Chalchuapa, departamento de Santa Ana, el mismo que vio pasar por sus calles a Omar y su familia.

Rosa Ivette Colindres de Pimentel, 40 años (esposa de Omar, maestra del MINED).

Marco Antonio Pimentel Colindres, 12 años (Hijo de Omar y Rosa).

Silvia Jaco deColindres, 63 años (madre de Rosa y Carlos, suegra de Omar).

Carlos Ernesto Joaquín Colindres, 34 años (Hermano de Rosa, cuñado de Omar).

Tania Elizabeth Monterrosa, 27 años (Novia de Carlos).

Omar Pimentel desde ese día muchas veces no ha concebido el sueño, y cuando lo hace, sueña con su esposa e hijo, “es un dolor que no se lo deseo nadie” dijo ayer a amigos y conocidos en el entierro de su familia en Chalchuapa.

El caso ha sido tendencia por el clamor de varios días de búsqueda de la familia de Pimentel y es algo que vive El Salvador cada día y en donde pandilleros no respetan a nadie, aunque sean inocentes y ni los conoscan.

Muchos ánimos Pimentel, fuerza hermano.